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Esquema del Recurso Administrativo Extraordinario de Revisión

Conforme al art 118 de la Ley 30/92 del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común

“1. Contra los actos firmes en vía administrativa podrá interponerse el recurso extraordinario de revisión ante el órgano administrativo que los dictó, que también será el competente para su resolución, cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:

  1. Que al dictarlos se hubiera incurrido en error de hecho, que resulte de los propios documentos incorporados al expediente.
  2. Que aparezcan documentos de valor esencial para la resolución del asunto que, aunque sean posteriores, evidencien el error de la resolución recurrida.
  3. Que en la resolución hayan influido esencialmente documentos o testimonios declarados falsos por sentencia judicial firme, anterior o posterior a aquella resolución.
  4. Que la resolución se hubiese dictado como consecuencia de prevaricación, cohecho, violencia, maquinación fraudulenta u otra conducta punible y se haya declarado así en virtud de sentencia judicial firme.

2. El recurso extraordinario de revisión se interpondrá, cuando se trate de la causa 1, dentro del plazo de cuatro años siguientes a la fecha de la notificación de la resolución impugnada. En los demás casos, el plazo será de tres meses a contar desde el conocimiento de los documentos o desde que la sentencia judicial quedó firme.

3. Lo establecido en el presente artículo no perjudica el derecho de los interesados a formular la solicitud y la instancia a que se refieren los artículos 102 y 105.2 de la presente Ley ni su derecho a que las mismas se sustancien y resuelvan.”

Esquema Recurso de Revisión

 
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Publicado por en enero 28, 2013 en Derecho Fácil

 

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Tratamiento de las Enfermedades Mentales en la Ley de Dependencia

La enfermedad mental es una de las principales causas de discapacidad, pero sin embargo, no están nada claros los criterios a la hora de aplicar el Baremo de Valoración de la Dependencia (BDV).

El baremo que mide la dificultad para desenvolverse cada día es minucioso, pero está pensado, sobre todo, para detectar la discapacidad física: si alguien es capaz de comer solo, bañarse sin ayuda, meterse o levantarse de la cama, salir a la calle o vestirse. Por eso, cuando los valoradores llegan a casa de un discapacitado psíquico para examinarlo pueden encontrarse con una persona de envidiables condiciones motóricas que sacaría un 10 en el examen. Pero, a menos que el valorador tenga experiencia en salud mental, ese test no revelará las necesidades del solicitante.

Saben llevarse la cuchara a la boca, pero si alguien no está pendiente igual no comen en todo el día. Se visten solos, pero lo mismo se ponen un abrigo en verano que manga corta en diciembre. Pueden levantarse de la cama, pero no lo harán en todo el día si nadie les estimula. Nadie les pregunta por eso.

images-4A estos efectos y conforme al Manual de Uso para el Empleo del Baremo de Valoración de la Dependencia (BVD) dirigido a Profesionales Valoradores elaborado por el Ministerio de Sanidad y Política Social y en lo referente a la valoración de personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, constan las siguientes notas para su correcta aplicación:

* Se debe entender que la persona valorada es capaz o que puede realizar la tarea por sí mismo, aunque sea con dificultad, cuando éste no requiere que otra persona se implique ni en la iniciativa de la realización de la tarea, ni en la comprensión de su necesidad, ni tampoco en la ejecución física de la misma y que la realiza de forma coherente. Inversamente debe entenderse que la persona valorada no es capaz o que no puede realizar por sí mismo la tarea cuando éste requiere que otra persona se implique en la iniciativa de la realización de la tarea y/o en la comprensión de su necesidad, y/o en la ejecución física de la misma y/o que no la realiza de forma coherente.

Este criterio debe aplicarse sólo cuando la necesidad de ayuda de otra persona tenga en origen la existencia de deficiencias permanentes diagnósticadas en el informe de condiciones de salud.

* La existencia de discapacidad intelectual o enfermedad mental u otras situaciones en que las personas puedan tener afectada su capacidad perceptivo-cognitiva deberán estar consignadas el informe de salud. En estos casos se les debe valorar específicamente la actividad adicional que concierne a “tomar decisiones” y aplicar una tabla específica de pesos.

* En ocasiones el comportamiento que dificulta la prestación de apoyo de otra persona no se manifiesta durante el proceso de valoración, por lo que se deberán seguir las indicaciones del informe de salud del BVD en relación a la existencia de este tipo de situaciones. Ejemplo: La persona valorada rechaza la ayuda o se vuelve agresiva durante la ducha.

* La capacidad de ejecución física de las distintas tareas deben enmarcarse en el contexto de la valoración global de la actividad de comer y beber. En particular en el caso de personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental u otras situaciones con alteraciones en la capacidad perceptivo-cognitiva debe valorarse si la persona realiza las tareas de la actividad de acuerdo con los objetivos generales de comer y beber y si lo hace siguiendo una conducta adecuada. Por ejemplo, en determinados casos de personas con enfermedad mental, tales como la esquizofrenia, la enfermedad de Alzheimer u otras demencias, autismeo, la persona valorada puede no mostrar ningún tipo de problema de desempeño en su vertiente de ejecución física; no obstante, puede mostrar problemas de desempeño en su vertiente cognitiva y/o de toma de iniciativa. Cómo ejemplo particular, esto se produce en los casos de trastornos graves de la conducta alimentaria.

* Especialmente y para la valoración de la Tareas de COMER y BEBER; REGULACIÓN DE LA MICCIÓN/DEFECACIÓN; LAVARSE; OTROS CUIDADOS PERSONALES; VESTIRSE; MANTENIMIENTO DE LA SALUD: En el caso de personas con trastornos de conducta u otras alteraciones de las funciones mentales se observará especialmente en esta actividad la posibilidad de problemas de desempeño relativos a la cognición y a la toma de iniciativas, así como la posible necesidad de una asistencia especial.Tiempo

* Especialmente y para la valoración de la Tareas de DESPLAZARSE DENTRO Y FUERA DEL HOGAR: En el caso de personas con discapacidad intelectual, enfermedad mental y otras situaciones relativas a la capacidad perceptivo-cognitiva se considerará en la valoración del desempeño en desplazamiento dentro del hogar aquellas situaciones en que la persona valorada presenta aislamiento social, desorientación y pérdida de contacto con la realidad. En particular, se valorará la falta de iniciativa o de comprensión para realizar desplazamientos ante el desconocimiento del motivo o propósito que induce al mismo, o que no se captan o no se interpretan adecuadamente los estímulos, y la dificultad para realizarlos, especialmente en aquellos derivados de las tareas relacionadas con el “mantenimiento de la salud”, considerando el hecho de que el no desplazamiento o desplazamiento equivocado implica riesgos.

* Especialmente y para la valoración de la Tareas de TOMAR DECISIONES: Las actividades de autocuidado y de movilidad se refieren a las incluidas en el baremo, tales como comer y beber, regulación de la micción/defecación, lavarse, vestirse, otros cuidados corporales para el autocuidado; y desplazarse dentro y fuera del hogar para la movilidad, cuando estas son aplicables en función del grupo de edad de la persona que se valora.

Las tareas domésticas incluyen el preparar comidas, el hacer la compra, limpiar y cuidar la casa; y lavar y cuidar la ropa de acuerdo con las definiciones anteriores.

En este sentido resulta imprescindible que el ejercicio de la valoración de las actividades anteriores relativas a autocuidado, movilidad y tareas domésticas se haya determinado problemas de desempeño relativos a la cognición y/o la toma de iniciativas en un grado relevante a juicio del valorador a fin de señalar la falta de desempeño de estas dimensiones en la valoración específica de “tomar decisiones”.

En el caso de personas con discapacidad intelectual, enfermedad mental y otras situaciones relativas a la capacidad perceptivo-cognitiva se debe considerar que la persona puede ejecutar físicamente la acción, pero que, sin embargo, puede necesitar el apoyo de otra persona para conocer y comprender los hechos y sus circunstancias, así como para evaluar los efectos de su decisión.

Puede descargarse un modelo de Recurso de Alzada interpuesto contra la baremación reconocida en los supuestos de discapacidad intelectual o enfermedad mental

 
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Publicado por en diciembre 5, 2012 en Derecho Fácil, Formularios

 

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