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De cuando el acreedor y el deudor hipotecario no se encuentran en igualdad de condiciones. Referencia a la llamada acción de deterioro o devastación

06 Mar

Resulta llamativa esta potestad que el art. 117 de la Ley Hipotecaria concede al acreedor hipotecario, se trata de la llamada “acción de deterioro o devastación”:

Cuando la finca hipotecada se deteriorare, disminuyendo de valor, por dolo, culpa o voluntad del dueño, podrá el acreedor hipotecario solicitar del Juez de Primera Instancia del partido en que esté situada la finca, que le admita justificación sobre estos hechos; y si de la que diere resultare su exactitud y fundado el temor de que sea insuficiente la hipoteca se dictará providencia mandando al propietario hacer o no hacer lo que proceda para evitar o remediar el daño.

Si después insistiere el propietario en el abuso, dictará el Juez nueva providencia poniendo el inmueble en administración judicial.

En todos estos casos se seguirá el procedimiento establecido en los artículos 720 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

hipotecaY digo que resulta llamativo cuando en tiempos como los actuales, la disminución del valor de las fincas hipotecadas resulta, no ya de una acción dolosa o culposa por parte de los propietarios y posibles deudores hipotecarios, sino de una más que evidente actuación dolosa por parte de los acreedores hipotecarios.  Y es que no nos olvidemos que son estos acreedores hipotecarios, entidades de crédito, quienes “ab initio”, realizan las correspondientes tasaciones inmobiliarias y dan a la finca sobre la que ha de constituirse el derecho real de garantía, una valoración que sirve para la determinación, no solamente del montante del crédito hipotecario, sino también, del precio del inmueble a los efectos de posibles ejecuciones hipotecarias.

Es por ello por lo que no se llega muy bien a entender como el legislador ha pensado únicamente en la posibilidad de que sea el deudor quien actúe malbaratando el valor de la finca hipotecada y no, como lamentablemente ha ocurrido, el valor actual de los inmuebles, muy por debajo del que a los mismos se les dio mediante tasaciones encargadas por los propios acreedores hipotecarios, sea consecuencia de una actuación – dolosa o culposa – que consistió básicamente en inflar descontrolada e injustificadamente el valor de dichos inmuebles, cierto es, todo ello dentro una vorágine de consumo, gasto y despilfarro que nos situó a todos muy por encima de la realidad.

Debería por todo ello de plantearse, aparte de soluciones inmediatas que solucionen realidades que no deberían de darse en un país que se dice desarrollado, proponerse si esas acciones de deterioro o devastación, deberían poder trasladarse a las situaciones que pudieran haber sido generadas por la intervención de los acreedores hipotecarios y, si así llegara a entenderse por parte de los Tribunales, arbitrar medidas de responsabilidad y administración de los créditos hipotecarios en los que, deudor y acreedor hipotecario puedan llegar a ser considerados en idéntica posición de igualdad.

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Publicado por en marzo 6, 2013 en Derecho Fácil

 

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